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Muchos de los avances sociales han dejado vacíos espacios como el cuidado de los mayores dependientes, que tradicionalmente era
asumido por las mujeres. Centenares de profesionales de Enfermería tanto de Atención Primaria y Especializada como de centros
geriátricos y gerontológicos, docencia y centros de día, conscientes de la importancia de actualizar conocimientos y compartir experiencias
y hallazgos en investigación geriátrica se reunieron en Alcalá de Henares con motivo del X Congreso Nacional de la SEEGG y I de la AMEG ante el reto que plantea esta nueva realidad. La mejora de la atención al anciano fue su objetivo. Un objetivo
que requiere como primer paso analizar las actitudes sociales hacia
las personas mayores con alto nivel de dependencia y estudiar las
alternativas en cuidados a estas personas, diversificando el tipo de
servicios que se ofertan.

E n el último siglo la
esperanza de vida en los países desarrollados se ha duplicado. Los últimos datos
del "Informe 2002: las personas mayores en España", elaborado por el Imserso
demuestra que el envejecimiento de la población española es un proceso rápido e
imparable. La esperanza de vida en España, uno de los países a la cabeza de la
longevidad a nivel mundial, supera ya los 80 años de edad. De seguir así, en
menos de 50 años nuestro país contará con 12,8 millones de personas que
superarán el umbral de los 65 años y uno de cada 10 mayores habrá sobrepasado la
barrera de los 80 años. Cifras que corroboran que los ancianos dependientes son
un grupo cada vez más numeroso que necesita unas infraestructuras y una
legislación adecuadas, hoy día inexistentes.
En este contexto tuvo lugar
recientemente en Alcalá de Henares el X Congreso Nacional de la Sociedad
Española de Enfermería en Geriatría y Gerontología (SEEGG) y I de la Asociación
Madrileña de Enfermería Gerontológica (AMEG). Un encuentro que reunió a más de
600 personas bajo el epígrafe "El envejecimiento del envejecimiento: nuevas
necesidades de cuidados". Un lema justificado desde el planteamiento
de que, como apuntó el presidente de la SEEGG, Javier Soldevilla, "los actuales
modelos y sistemas de cuidados a los ancianos se van quedando insuficientes y
requieren una revisión basada en evidencias científicas".
Así, durante tres días, profesionales llegados
desde todos los puntos de la geografía española revisaron conjuntamente el marco
general de alternativas en el cuidado de los más mayores; y a través del
intercambio de conocimientos, ideas y experiencias sentaron algunas de las bases
para superar los retos que plantea una población que está inmersa en un
acelerado proceso de envejecimiento y que como consecuencia irremediable
presenta unas necesidades muy importantes en todos los ámbitos. Unas necesidades
a las que los profesionales de Enfermería, como cuidadores profesionales, tienen
que dedicar una especial atención y "conseguir que esa fragilidad no acabe con
su independencia, que es el valor más preciado", insistió Javier Soldevilla.
Prolongar esa independencia fue uno de los objetivos marcados durante el
congreso. Con ese fin último filósofos, psicólogos, sociólogos, cuidadores
familiares y personal de Enfermería participaron en las distintas mesas
organizadas en las que se abordaron temas de primerísima actualidad y necesaria
actualización tales como la acreditación y calidad de centros gerontológicos, la
protección del mayor, los cuidados en el entorno familiar, la profesionalización
del cuidado del mayor o la situación de la formación y la investigación en
Enfermería gerontológica.
ALTERNATIVAS
Actualmente, es indiscutible que la Enfermería
está muy vinculada a la atención de la persona dependiente. Además de la
asistencia, la coordinación y la formación, como se apuntó durante el encuentro,
son ejes fundamentales en los cuidados geriátricos. No cabe duda alguna, como
apuntó la directora de Enfermería de la Residencia San Camilo de Madrid, Rosa
Carabia, "la labor de formación de la Enfermería geriátrica debe dirigirse a
fomentar la autonomía de estas personas. Pero también es muy necesaria la
formación de las familias en el cuidado para un tratamiento integral del
anciano". Hoy por hoy, es innegable que un tratamiento integral del anciano
requiere la coordinación de los distintos niveles asistenciales; algo
fundamental también para fomentar una mayor autonomía de la persona mayor.
Esta cuestión fue abordada desde la experiencia
particular de Rosa Carabia; Eva Sanz, enfermera de equipo de soporte del Área V
de Madrid; María Jesús Salvador, enfermera de Atención Primaria del C.S. Aravaca,
y Olga Díaz, directora de Enfermería de la Residencia San Roque (Álava), quienes
coincidieron en señalar que, como afirmó Rosa Carabia, "el reto y la dificultad
realmente de la atención y el cuidado de estas personas va encaminado a la
ampliación y mejora de la coordinación; se necesita una coordinación exquisita
entre los distintos servicios y niveles de atención con el fin de garantizar un
flujo de disponibilidad de recursos que fomenten prioridades comunes, como son
el fomento de la autonomía y la prestación de cuidados de calidad en el
domicilio mientras sea posible, antes de usar recursos de tipo social".
Estas enfermeras plantearon los principales
problemas y dificultades con los que se encuentran a la hora de llevar a la
práctica su ejercicio profesional y, basándose en sus experiencias profesionales
plantearon varias propuestas e iniciativas que desde atención primaria, en
especializada y en el resto de servicios sociales surgen para intentar dar
respuesta a las necesidades complejas que plantea una población cada vez más
anciana: utilizar como metodología la valoración integral y el plan de cuidados,
incluyendo en este último a paciente y cuidador; crear unidades de gestión de
ayudas técnicas y adaptaciones específicas para el domicilio, así como
plataformas de coordinación sociosanitarias; desarrollar programas de formación
específicos dirigidos a formar a los profesionales en aquellos aspectos más
destacados de los problemas que presentan los pacientes domiciliarios; crear
modelos de organización interna flexibles, favoreciendo el trabajo en equipo...
o la presencia de enfermeras comunitarias en las residencias de ancianos, un
proyecto pionero en la Comunidad de Madrid, con unos resultados muy
satisfactorios, que explicó María Jesús Salvador.
Javier Soldevilla recordó que los cuidadores
enfermeros serán distintos según el tipo de anciano: anciano sano, anciano
frágil o anciano enfermo. Según este experto, "en el anciano sano, un grupo cada
vez más mayoritario, hay que trabajar en hábitos de salud en su autocuidado.
Debemos promocionar su salud en todos los prismas, no solamente con las
vacunaciones, sino especialmente en formas de vida saludables para conseguir la
autonomía y la independencia. Aquí tenemos una importante misión de educadores.
El grupo de ancianos frágiles requerirá una vigilancia especial para que no
enfermen. Serán muy importantes las recomendaciones y las intervenciones en el
ámbito domiciliario, con reconocimientos médicos y seguimiento constante.
Finalmente, en el anciano enfermo, la enfermera a pie de cama tendrá una
importancia vital. El proceso de enfermedad en el mayor requiere unas dotes
técnicas especiales, por lo que este grupo de enfermos requiere un apoyo
técnico, una base técnica muy importante". En todos los casos, la coordinación
con el resto de profesionales es otra de las labores de Enfermería, apuntó Rosa
Carabia. "Es fundamental realizar un abordaje integral de la persona mayor en
colaboración con otros profesionales, con un equipo multidisciplinar", insistió
esta enfermera.
CUIDADOR
Pero por otro lado, tampoco hay que olvidar que,
como apuntó María Luisa Martínez, profesora de la E.U.E. La Paz, la mayor parte
del cuidado que necesitan las personas mayores dependientes es proporcionar por
sus familiares, representándoles elevados costes de carácter emocional,
económico y de salud. "Las familias se enfrentan en soledad a la situación de
cuidar a una persona anciana dependiente, y el apoyo por parte de los servicios
sociosanitarios es todavía en nuestro país insuficiente, siendo desigual su
implantación".
En este sentido, la atención al cuidador es
también otro delos objetivos de la Enfermería geriátrica. "El apoyo y formación
del cuidador informal –afirmó Rosa Carabia– es algo que está siendo prioritario
sobre todo desde Atención Primaria y domiciliaria. El familiar tiene que tener
unas condiciones para que realmente pueda satisfacer las necesidades de su
persona mayor. Éste es un trabajo de Enfermería de una importancia capital".
Así, los ponentes invitados a participar en la mesa redonda "Los cuidados en el
entorno familiar", afirmaron que debería apostarse "por la mejora de la atención
en el domicilio aumentando los recursos destinados a atención primaria y no
tanto por las grandes tecnologías de los hospitales", como apuntó Pura Moriano,
enfermera de Atención Primaria del C.S. Villanueva de la Cañada. A juicio de
esta profesional, "las políticas sociosanitarias deben estar dirigidas al
mantenimiento de las personas dependientes en sus domicilios ofreciendo los
recursos necesarios tanto a los ancianos como a sus familiares cuidadores a fin
de que ayuden a aumentar el bienestar y disminuyan la carga física y
psicológica, que en muchos casos hace que estos últimos enfermen o se
deterioren". A este respecto, "la visita domiciliaria es una actividad
prioritaria en la que la enfermera tiene un papel primordial y de la que los
usuarios tienen un alto grado de satisfacción", insistió.
Por su parte, Paloma Gómez, enfermera del C.S.
María de Guzmán en Alcalá de Henares, añadió que " el equipo de atención
primaria por su cercanía a la población y conocimiento integral de las
situaciones difíciles por las que atraviesan las familias,
se encuentran en un lugar de privilegio para fomentar los grupos de autoayuda".
En esta mesa, también participó el marido de una enfermera de Esclerosis Lateral
Amiotrófica (ELA) quien contó su experiencia desde que diagnosticaron la
enfermedad a su mujer hasta su ingreso posterior en un hospital por neumonía,
unos meses en los que estuvo en todo momento solo por lo que concluyó su
exposición afirmando que "necesitamos vuestra ayuda, necesitamos vuestra
responsabilidad como profesionales para poder sobrellevarlo mejor, para vivir
mejor".
PROTECCIÓN
Quizá la gran novedad del encuentro residió en
la celebrada bajo el epígrafe "La protección al mayor" donde se planteó qué es
lo que el profesional de Enfermería puede hacer para que el mal trato a los
mayores "pase a los anales de la historia en nuestro país", según palabras
de Javier Soldevilla. El maltrato ha sido, y por desgracia continúa siendo,
tanto físico como psicológico, social, de explotación económica y de poder sobre
la persona mayor. Se ha tratado, además, de una situación que ha pesar de estar
ahí, "hasta ahora la sociedad ha silenciado", afirmó Marilia Nicolás, presidenta
del comité organizador del encuentro. A pesar de que "los maltratadores casi
siempre practican sus abusos –apuntó esta profesional – sobre mayores
dependientes e indefensos".
Arropados por este deseo unánime de protección
los ponentes invitados a participar en esta mesa redonda abordaron desde tres
dimensiones (ética, Javier Sádaba, filósofo, escritor y catedrático de ética de
la Universidad Autónoma de Madrid; sociológica, Isabel Iborra, psicóloga del
Centro de Estudios sobre Violencia Reina Sofía de Valencia; y enfermera,
Cristina Fernández, enfermera coordinadora del Grupo de Protección del Mayor de
AMEG) el tema de la protección al mayor. Una protección que para que sea
efectiva pasa, según apuntó Sádaba, por "enunciar unos deberes éticos para con
los mayores". Bajo este prisma, la ética gerontológica debería constar de dos
partes: "una fijará los deberes para con el anciano y la otra los bienes
concretos que deben serle proporcionados y que deben ser promovidos, como por
ejemplo la felicidad", afirmó. Y es que, para este filósofo, "respetar y otorgar
felicidad al viejo es un derecho básico, fundamental que tiene que estar detrás
de cualquier política que se lleve a cabo con ellos".
Respecto a los deberes, la ética no puede por
menos que recordar que un anciano por muy mayor que sea merece el mismo respeto
que el resto de los mortales. Un respeto por el que desde hace tres años vela
el Grupo de Protección del Mayor de Madrid coordinado por
Cristina Fernández. Este grupo surgió en el año 2000 para paliar el
desconocimiento existente entre el personal sanitario de Enfermería en torno al
maltrato. Muchas veces, según explicó esta profesional, la enfermera se ha
encontrado con situación en las que ha sospechado que existe maltrato pero no
sabía que hacer, "nos hacían falta unos protocolos que nos ayudaran a evaluar
nuestras sospechas".
En este sentido, Isabel Iborra reconoció que si
la denuncia de cualquier tipo de maltrato siempre conlleva dificultades, en el
caso de los ancianos no resulta más sencillo: el miedo, la vergüenza, la
tristeza, la impotencia e incluso la incapacidad física o psíquica conducen a un
secretismo mayor que en los casos de menores. Aún cuando el maltrato es
detectado, muchos ancianos no lo reconocen y se niegan a denunciarlo por la
relación de dependencia que han establecido con el agresor.
No cabe la menor duda, como pusieron de
manifiesto tanto Cristina Fernández como Isabel Iborra que las enfermeras ocupan
un lugar privilegiado para detectar estas situaciones, por lo que la Enfermería
debe estar sensibilizada respecto a este problema, pues el primer paso para dar
un buen cuidado a un anciano maltratado es ser conscientes que existe el
maltrato al anciano. Sin embargo, estas profesionales también reconocieron que
"detectar el maltrato en un anciano es muy difícil. Precisamente por este
motivo, según apuntó Cristina Fernández, "el papel de la Enfermería es muy
importante en la detección del maltrato. Debemos fijarnos en ancianos que vienen
mucho a urgencias con lesiones en las muñecas, recelosos y tímidos, y con un
deterioro físico o intelectual que no se corresponde con sus patologías. En este
sentido, estas expertas insisten en que "para atajar esta lacra es
imprescindible que todos aunemos esfuerzos hacia este objetivo común
a través del mantenimiento de una estrecha colaboración entre los servicios
sanitarios, sociales y policiales".
Al final del debate dos
conclusiones unánimes: incumbe a la Enfermería salvaguardar no sólo la salud de
las personas que cuidan sino también su seguridad y dignidad. Por este motivo,
han de ser temas fundamentales en la Enfermería la responsabilidad de prevenir
abusos y reducir el número y las consecuencias de éstos así como la formación
social en este ámbito.
ESPECIALIZACIÓN
El panorama descrito en el encuentro puso de
manifiesto la "necesidad de unos profesionales especializados en la atención a
los mayores que posean una formación específica, y que en cada uno de los
niveles asistenciales que demande el anciano sean capaces de abordar cuidados
integrales encaminados a potenciar al máximo sus capacidades individuales y
mejorar la calidad de vida de los mismos", como afirmó Pilar Parrilla, enfermera
supervisora de la Unidad de Neurología del Hospital La Paz.
En este sentido, Adela Zabalegui, directora de
Enfermería de la Universidad Internacional de Cataluña, apuntó que "la práctica
de la Enfermería gerontológica española basada en la evidencia científica
necesaria para mejorar el cuidado del paciente es prácticamente imposible si hay
pocas enfermeras que posean los conocimientos, habilidades y confidencia para
practicar y desarrollar investigación; para facilitar la puesta en práctica de
la evidencia en entornos complejos. A pesar de que los nuevos conocimientos a
menudo crean involuntariamente cambios en la manera de tratar a los pacientes,
para que las enfermeras puedan optimizar su cuidado éstas deben estar al tanto
de los últimos avances científicos. Para mejorar la práctica las enfermeras
gerontológicas y geriátricas necesitan las habilidades para integrar los
resultados de las nuevas investigaciones en el conocimiento ya existente, además
de saber cuándo y cómo utilizarlo".
Como punto final un sentir unánime: "los
profesionales de Enfermería estamos preparados para guiar, orientar y apoyar los
cuidados en el hogar, en las instituciones gerontológicas y en el hospital",
afirmó Marilia Nicolás. Hoy es innegable el papel que tiene la Enfermería
en geriatría; "creo que debe ser el pilar en torno al cual deben orbitar todos
los cuidados de la vejez", afirmó Javier Soldevilla.
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Asamblea Mundial del
Envejecimiento |
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El X Congreso
Nacional de la SEEGG y I de la AMEG dedicó una de las mesas organizadas a
la difusión de las conclusiones de la II Asamblea Mundial del
Envejecimiento celebrada en Madrid el pasado año, pues, según apuntó la
profesora de Enfermería geriátrica en la E.U.E. Puerta de Hierro y
presidenta del Comité Organizador, Marilia Nicolás, éstas "deben estar
presentes en las conductas de todos los profesionales de la salud". Entre
las conclusiones alcanzadas destacaron en términos generales la necesidad
de: avanzar en un pacto de solidaridad intergeneracional para lo que se
hace necesario "repensar las políticas públicas segmentadas por categorías
de edad, sexo...; implantar un modelo de envejecimiento activo; prevenir
la aparición de la dependencia; e implantar un sistema de protección
social a la dependencia.
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