Europa tiene buena dotación de estructuras en cuanto a formación se refiere
y, en la actualidad, los sistemas de formación sanitaria de los países europeos
están experimentando un cambio importante, en beneficio tanto de sus sistemas
sanitarios como de los propios ciudadanos de la Unión Europea, según se
desprende de un estudio realizado por Addeco.
Estos cambios son debidos a varios factores:
- 1. Las bases de los conocimientos y las nuevas tecnologías que se van
incorporando a la práctica profesional.
- 2. La convergencia europea, que afecta también a la formación con el
objetivo de conseguir una homologación de las titulaciones académicas sin
obstáculos.
- 3. Los cambios en las políticas de Seguridad Social de los Estados.
- 4. Los cambios demográficos y epidemiológicos.
Aún así, siguen observándose diferencias muy marcadas en el itinerario
formativo en los países europeos, desde el tipo de instituciones de formación
(que sean universitarias o no universitarias) hasta el número de años y los
obstáculos académicos que hay que superar. Los estudios de Enfermería en ciertos
países como Dinamarca o los Países Bajos permiten incluso obtener el nivel de
licenciatura y, por tanto, continuar los estudios con un máster.
El proceso de Bolonia es una iniciativa que surge para armonizar la enseñanza
superior en Europa con un marco común que se basaría en tres ciclos:
licenciatura, máster y doctorado. Sin embargo, de los 40 países que participan
en este proceso, sólo 29 habían firmado en 1999 la Declaración de Bolonia para
la creación de un espacio europeo de la enseñanza superior.
Por su parte, la Comisión Europea ha adoptado una legislación que permite el
reconocimiento de los diplomas, los certificados, los títulos de la enseñanza
superior de ciclo largo para el conjunto de las cualificaciones y los sectores
de actividad.

Enfermeros. La duración total de la formación en cuidados de Enfermería
debe ser al menos de tres años (4.600 horas) y formar parte de unos estudios
universitarios después de obtener un título general. En algunos países las
consecuencias de esta regulación han sido importantes porque la materia no era
universitaria y se han tenido que desarrollar nuevos programas de formación,
encontrar nuevos profesores, crear o transferir los estudios universitarios a
nuevas instituciones, etc.
El problema de la movilidad en un mercado laboral internacional
Los trabajadores del sector sanitario tienen una mayor dificultad para
ejercer en otros países debido a las distintas legislaciones nacionales en
materia de formación, contratación, reconocimiento de los diplomas, más aún
cuando se trata de países extracomunitarios. Sin embargo, el déficit de
profesionales ha hecho necesaria la creación de un mercado laboral
internacional, en el que hay que tener en cuenta los distintos puntos de vista:
● Desde el punto de vista de los países “exportadores”, éstos pueden
enfrentarse a problemas si una gran cantidad de profesionales de la salud se
trasladan para ejercer en otros países: algunos estudios indican que si las
personas no tienen expectativas de que el mercado laboral mejore en su país de
origen, la migración es a largo plazo e incluso permanente. En cambio, si se
prevé una mejora de la situación, la migración es temporal. En estos casos, la
migración es beneficiosa porque contribuye a reducir excedentes y a desarrollar
competencias.
● Por su parte, los países “importadores” desarrollan políticas que suelen
tener un enfoque de corto o medio plazo cuando contratan a médicos extranjeros,
ya que su principal objetivo será siempre tener una población médica nacional
suficiente para cubrir las necesidades del país. La entrada de profesionales
inmigrantes favorece la flexibilidad y reduce el coste de la oferta médica. En
algunos casos, también incrementa la preocupación respecto a la calidad y la
seguridad de los servicios sanitarios.
Uno de los grandes retos en este mercado laboral internacional es la ética en
las contrataciones: la migración sin un control efectivo de las autoridades
puede desembocar en un empeoramiento de las condiciones salariales de los
profesionales, ya que, según los estudios, empiezan a trabajar antes de
conseguir la autorización administrativa para ejercer su profesión y esto da
lugar a situaciones irregulares, como retribuciones no acordes con su
titulación. Los países de acogida deben poner en práctica medidas como los
códigos de prácticas para moderar los flujos (que son potestativos y se refieren
al sector público) o la gestión directa por parte del estado del proceso de
migración para que se pueda dar una situación en la que todos salgan ganando.
En la Unión Europea
Aunque el derecho comunitario permite la libre circulación de profesionales
de la salud, su movilidad es, de momento, baja, aunque podría incrementarse dado
que algunos países están sufriendo un déficit de personal médico y sanitario
paralelo a un exceso de estos profesionales en otros países.
En Europa, la migración sigue produciéndose, principalmente, en los ámbitos
donde las condiciones de trabajo son menos favorables; en el sector sanitario,
concretamente, como auxiliares y en los servicios prestados a las personas
(sobre todo entre las mujeres), mientras que sigue sin respuesta la fuerte
demanda de personal cualificado a la que no se puede responder y que incluso
puede aumentar.
En cuanto a la procedencia, el personal emigrado es, sobre todo, de países
extracomunitarios ya que la movilidad entre países de la UE no es suficiente
para responder a la demanda: el número de enfermeros europeos que migran ha
disminuido en los últimos años. Aún así, la migración comunitaria sigue
produciéndose, según el estudio NEXT, de este a oeste, a través de contratos
bilaterales (como el existente entre Polonia y los Países Bajos, por ejemplo).
Las estadísticas de los Estados miembro confirman esta tendencia.
Alemania, Francia y el Reino Unido son los países que más trabajadores
europeos contratan, y en el caso concreto del Reino Unido, es uno de los mayores
receptores de personal sanitario cualificado en Europa: en 1999, más de una
tercera parte de su fuerza laboral del sector médico se había formado en el
extranjero (pero sólo un 1 % era europeo: 1.136 trabajadores de 109.569).
Irlanda, cuya población fue emigrante hace tiempo, es ahora un empleador
activo de enfermeros debido al fuerte crecimiento económico del país.
Acciones europeas en favor de la movilidad
1. Plan de acción de la Comisión Europea en materia de competencias y de
movilidad que tiene como objetivo promover la libre circulación de los
trabajadores en general. Este proyecto se centra principalmente en los sistemas
educativos y de formación. Las acciones deben conseguir una formación
permanente, que se ajuste a las necesidades del mercado laboral, que ponga al
mismo nivel a todos los Estados miembro, poniendo al día aquéllos que están
retrasados y que equipare la educación formal y la no formal.
En materia de movilidad geográfica se actuará contra los obstáculos jurídicos
y administrativos, las competencias lingüísticas, la cooperación entre los
sistemas educativos y el reconocimiento de las profesiones, y una política de
inmigración común.
2. EURES, el portal europeo de la movilidad profesional. Es una red de
cooperación entre la Comisión Europea y los servicios públicos del empleo de los
Estados miembro del EEE (los países de la Unión Europea además de Noruega, Islandia y Liechtenstein) y Suiza, así como otras organizaciones
asociadas, que informan, asesoran y ayudan en la selección y colocación de
trabajadores dentro de la Unión Europea.
El futuro del sector
En los próximos años se experimentará una mayor migración provocada por la
evolución demográfica de la población en Europa y por la integración de los
nuevos países, aunque los esfuerzos que se están haciendo desde estos países
para adaptar sus centros de formación a la duración y el nivel de
formación europeo aún no es del todo satisfactorio.
Y aunque su nivel es razonable, se siguen planteando otras cuestiones como la
integración. Esta situación, en parte transitoria, requiere la organización, por
parte de las autoridades públicas y las federaciones de centros, de las
condiciones de contratación, de acogida y de preparación lingüística.
Varios estudios han cuantificado las posibles migraciones procedentes de los
países de Europa Central y del Este: unos estiman que las migraciones este/oeste
serán del 3 al 7%, lo que se traduciría en 500.000 a 3 millones de personas en
diez años; otras indican que esta cifra será de 11 millones de emigrantes. |