La Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos del Hospital Universitario 12 de
Octubre es un servicio donde están unificados los intensivos pediátricos y la
Reanimación posquirúrgica, donde intensivistas y anestesiólogos
comparten el mismo espacio físico, ocupando las camas según necesidades. Las
enfermeras Carmen Rodríguez Montero y Natalia Rubio Hontanilla de la UVI
Pediátrica de este centro han elaborado este trabajo.

Los pacientes tratados en esta Unidad comprenden un rango de actuación
bastante amplio y variable, con edades comprendidas entre 0-16 años, peso entre
1-80 Kg. y con diversas patologías, como son: cardiacas, posquirúrgicas,
respiratorias, transplantes hepáticos y de médula ósea, traumatismos y otras
patologías médicas.
El tratamiento de cada uno de estos pacientes varía en la misma medida, pero
con cada uno de ellos se intenta conseguir un objetivo común: una mejor y más
rápida recuperación, un alto nivel de confort y, todo esto, junto a la máxima
calidad asistencial posible.
La literatura, al hablar del dolor en niños, lo considera como “el gran
desconocido”. Por diversas razones, como puede ser la dificultad que presenta la
valoración del dolor en niños, especialmente en aquellos en edad preverbal. Pero
quizás, lo más importante es la creencia, especialmente arraigada en España, de
que los pacientes pediátricos sienten menos dolor que los adultos. Esta
insensibilidad se atribuye a la inmadurez del Sistema Nervioso Central del niño,
lo que le impide, a pesar de tener sus órganos sensoriales intactos, integrar de
modo efectivo la información nociceptiva. Por todo esto, la probabilidad de un
tratamiento adecuado es poco viable.
Sin embargo, gracias a un amplio conjunto de investigaciones, se está
logrando que el dolor en niños deje de ser este “gran desconocido”. Se ha
demostrado que esta inmadurez del Sistema Nervioso Central del neonato y del
lactante, lejos de significar menor dolor, implica una mayor vulnerabilidad
frente al mismo. El dolor es la causa más frecuente de sufrimiento en los niños.
Por tanto, su valoración y registro es un elemento relevante en su tratamiento
para así poder lograr un óptimo estado de bienestar físico y psicológico del
niño.
Objetivos
Una vez dentro de la UCIP nos encontramos que bajo nuestra responsabilidad
hay niños intubados, con cirugías y patologías complicadas, con tratamientos
agresivos, invasivos y de rescate. Todo esto junto a cultura del
dolor nueva para nosotras, enfermeras recién tituladas y que contamos con una
experiencia profesional de apenas seis meses.
A raíz de esto, nos surge la curiosidad y el interés por conocer la
formación, concienciación e implicación del personal de Enfermería de nuestro
servicio respecto a la valoración del dolor y reconocimiento del mismo
como 5ª constante vital, así como su registro en la gráfica de Enfermería y un
tratamiento adecuado del mismo, y este es el objetivo de este trabajo.
Material y métodos
Elaboramos una encuesta que se distribuyó durante un período de dos meses, en
turno de mañana y tarde, a nuestros compañeros de la UCIP. Repartimos un total
de 40 encuestas en las que valoramos como punto de
partida los años de experiencia en el servicio (menos de 4 años o 4 o más años);
seguidamente los puntos prioritarios en el tratamiento integral del niño (5
puntos prioritarios del personal de Enfermería en la valoración y tratamiento
del paciente pediátrico durante su ingreso en la UVI Pediátrica); la puntuación
que se le concede al tratamiento del dolor (Escala del 1- 10. Siendo 10 la
puntuación máxima) y, por último, los conocimientos sobre escalas de valoración
del dolor (distintas escalas, tanto objetivas como subjetivas y su adecuada
utilización).
Resultados
El 100% de las encuestas han sido contestadas y rellenadas de forma
voluntaria y anónima. Un 35% de los encuestados era personal con menos de 4 años
de experiencia en la UCI Pediátrica y un 65% con 4 o más años.
El personal con menos de 4 años de permanencia en el servicio da prioridad a
la monitorización del paciente, seguido del cuidado de la vía aérea junto a una
aplicación correcta del tratamiento. Y otorgan al dolor una puntuación de 7
sobre 10.
Aquellas personas con 4 o más años de experiencia en el servicio, el control
del dolor era lo más relevante, otorgándole una puntuación de 9 sobre 10, junto
con la observación del paciente, seguido del control hemodinámico.
En cuanto a la formación en la cultura del dolor, conocimiento sobre escalas
y todo tipo de herramientas para la valoración del dolor, un 75% de los
encuestados contestó que SÍ las conocía, mientras que un 25% respondió que NO.
Conclusiones
● La experiencia del profesional de Enfermería se ha manifestado como factor
decisivo en la importancia que se le otorga a la valoración y tratamiento del
dolor
● Los profesionales con más años de experiencia son los que mejor evidencian
un adecuado manejo del dolor en el paciente pediátrico, ya que han comprobado
que el dolor no es un síntoma aislado y que su tratamiento integral y valoración
protocolizada mejora los resultados y la recuperación del paciente y con esto se
aumentará el nivel de calidad asistencial.
Discusión
Como conclusión personal, mencionar que sería interesante inculcar a los
alumnos, desde un primer contacto con el paciente, que la Enfermería no sólo se
basa en el desarrollo de técnicas, sino también en el conjunto
de cuidados y en la calidad de los mismos, que abordan de forma integral al
paciente y en los que desarrolla un papel importantísimo la valoración y el
tratamiento del dolor.
Todo esto nos demuestra que la experiencia nos ayuda a desarrollarnos como
profesionales y que aún queda un largo camino por recorrer para conseguir un
nivel óptimo en la calidad de cuidados del paciente pediátrico, el gran
olvidado.
|