
PEDRO BEJARANO SOLETO
PRESIDENTE DEL COLEGIO DE ENFERMERÍA DE MADRID
El drama y la injusticia abierto por el Gobierno con los recortes de los
salarios de los empleados públicos en un cinco por ciento este año y congelación
de los mismos para el próximo año 2011, además de las pensiones, muestran algo
nunca ocurrido en la democracia ni en otros tiempos más remotos. La inaptitud y
la mala gestión de la crisis, sin entrar de lleno en el fondo de la cuestión,
porque no nos compete como corporaciones de derecho público, al final se ha
cebado sobre los más débiles, los empleados públicos de las diferentes
Administraciones, aparte de los más de cuatro millones de desempleados que
se encuentran al borde de la desesperación ante la ausencia de integrarse, por
las malas expectativas de futuro, en el mercado de trabajo.
Nadie discute la necesidad de tomar medidas óptimas para reconducir la
economía del país, con un déficit aterrador, de másdel 11 por ciento, con una
deuda privada y pública preocupante, en medio de un descenso alarmante de la
recaudación fiscal, poniendo en serio peligro la viabilidad del Estado. Sin
embargo,en lo que cuestionamos es en la gestión de la crisis, después dehaber
perdido varios años negándola e incluso adoptando medidas populistas que nos han
conducido al final al desastre. El recorte salarial y social es el mayor que se
ha realizado en nuestro país, llevando a una situación precaria a muchos
ciudadanos,empobreciéndoles sus expectativas de vida y su desarrollo personal.
Condenando a las futuras generaciones a vivir peor que las de sus padres, y
poniendo en peligro los pilares del Estado del Bienestar, como son la sanidad y
las pensiones.
La Enfermería se ha visto arrojada por este vendaval de recortes a una
situación de penuria y precariedad. Este “decretazo”afecta de una manera
alarmante e irreparable a los profesionales de Enfermería, yaque éstos cuentan
con unos salarios básicos menores a los mil cuatrocientos euros, lo que pone de
manifiesto la precariedad salarial que se da en los empleados públicos, que
serán al final, junto a los pensionistas, los que paguen la factura del déficit.
Se ha escogido el camino fácil, recortando la masa salarial, en vez de ir a la
reducción del gasto a través de una buena gestión de los recursos de las
diferentes Administraciones y de los servicios sanitarios.
Estos recortes pueden estar viciados desde el principio y pueden ser
recurridos en las altas instancias de la justicia, por su inconstitucionalidad,
al ser decisiones confiscatoria y arbitraria, lesionando gravemente el principio
de seguridad jurídica, piedra angular de nuestro Estado de Derecho.
El Colegio de Enfermería de Madrid, al igual que otras instituciones, está
estudiando, junto a un equipo de juristas, las posibilidades de impugnación del
“decretazo”. La profesión enfermera que está sufriendo con dureza la crisis, con
elrecorte de personal, las cargas de trabajo, la presión asistencial, los
turnos… se encuentra ahora con una nómina menguada en sus emolumentos. Por eso,
desde el Colegio haremos todo lo posible para frenar e incluso reparar unas
medidas tan antisociales
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