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1 sep 2026
Con motivo del Día Internacional de la Enfermería de Salud Mental 2026, el Dr. Carlos Aguilera-Serrano, presidente de AEESME, analiza el valor de unos cuidados especializados que favorecen la autonomía, previenen crisis y garantizan la continuidad asistencial. También señala los retos pendientes para desarrollar todo el potencial de la especialidad dentro del sistema sanitario.
Acompañar, prevenir, trabajar con las familias o ayudar a recuperar la autonomía. La aportación de las enfermeras especialistas en Salud Mental abarca todo el proceso de atención y va mucho más allá de la intervención ante una crisis.
Con motivo del Día Internacional de la Enfermería de Salud Mental cuyo lema este año es ‘Acompañamos trayectos. Hay cuidados que cambian rutas’, el Dr. Carlos Aguilera-Serrano, presidente de la Asociación Española de Enfermería de Salud Mental (AEESME), aborda en esta entrevista el impacto de los cuidados especializados y los cambios que todavía necesita el sistema para acercar estas profesionales a la ciudadanía.
Pregunta.- El lema de este año es «Acompañamos trayectos. Hay cuidados que cambian rutas». ¿Qué significa realmente “acompañar” para una enfermera especialista en Salud Mental y hasta qué punto sus cuidados pueden cambiar la trayectoria de una persona?
Respuesta.- Cuando hablamos de acompañar, hablamos de mucho más que estar presentes. Acompañar significa caminar junto a la persona sin sustituirla, reconociendo su capacidad para recuperar el control de su vida, incluso cuando atraviesa momentos de enorme sufrimiento emocional.
Las enfermeras especialistas en Salud Mental desarrollamos intervenciones complejas y altamente especializadas que tienen un impacto demostrado en los resultados en salud. Por ejemplo, en el trabajo con personas que experimentan voces, fenómenos disociativos o experiencias inusuales de percepción, nuestra labor no consiste únicamente en reducir síntomas, sino en ayudar a comprender estas vivencias dentro de la historia vital de la persona, validando su experiencia subjetiva y favoreciendo estrategias que permitan convivir con ellas desde una posición de mayor control y menor sufrimiento.
Igualmente, en adolescentes y jóvenes con autolesiones no suicidas o conductas de riesgo asociadas a la desregulación emocional, las enfermeras especialistas desarrollan intervenciones centradas en la identificación de desencadenantes emocionales, el entrenamiento en habilidades de regulación emocional, la reestructuración de pensamientos disfuncionales y el fortalecimiento de redes de apoyo. Estas actuaciones contribuyen a reducir crisis, evitar ingresos hospitalarios y mejorar significativamente la calidad de vida.
Por tanto, los cuidados enfermeros especializados no solo acompañan trayectos: modifican pronósticos, previenen complicaciones y generan oportunidades de recuperación que transforman auténticamente la trayectoria vital de las personas y de sus familias.
Desde la AEESME defendemos que la recuperación en salud mental no consiste únicamente en la desaparición de síntomas, sino en que la persona pueda desarrollar una vida significativa, con derechos, participación social y capacidad de decisión sobre su propio proyecto vital. P.-El cartel ganador del certamen convocado con motivo del Día Internacional de la Enfermería de Salud Mental dibuja un recorrido que pasa por las personas, la psicoeducación, la comunidad, el seguimiento y los cuidados hasta llegar a la autonomía. ¿Es ese el objetivo final de la Enfermería de Salud Mental: ayudar a la persona a recuperar el mayor grado posible de autonomía sobre su vida?
R.-La autonomía constituye uno de los grandes objetivos de los cuidados enfermeros especializados, pero entendida desde una perspectiva amplia y centrada en la persona.
No hablamos únicamente de independencia funcional. Hablamos de que la persona pueda tomar decisiones informadas, ejercer sus derechos, participar activamente en su comunidad, desarrollar relaciones significativas y construir un proyecto de vida satisfactorio.
Para lograrlo, la psicoeducación ocupa un papel esencial. Las enfermeras especialistas trabajan con la persona y con su familia para aumentar la comprensión sobre los problemas de salud mental, reducir el estigma, identificar señales de alerta y desarrollar herramientas eficaces de afrontamiento.
Sabemos que cuando las familias reciben información rigurosa y apoyo profesional, disminuyen las situaciones de conflicto, mejoran las relaciones familiares y se favorece la adherencia a los tratamientos y cuidados. Por eso, la intervención familiar constituye una de las contribuciones más valiosas de nuestra especialidad.
Además, la autonomía no se alcanza exclusivamente en la consulta. Se construye en los hogares, en los centros educativos, en los espacios comunitarios, en los entornos laborales y en los recursos sociales. De ahí la importancia de un modelo comunitario de atención a la salud mental, donde la psicoenfermera desempeña un papel clave como nexo entre los distintos recursos sanitarios, sociales y comunitarios.
P.-La relación terapéutica, la escucha y la continuidad de los cuidados son elementos especialmente vinculados a la Enfermería de Salud Mental. ¿Qué aporta específicamente una enfermera especialista que no puede sustituirse únicamente con consultas o intervenciones puntuales?
R.-La continuidad terapéutica representa uno de los principales activos de la Enfermería de Salud Mental.
Las psicoenfermeras no intervienen únicamente en momentos de crisis. Acompañan procesos que pueden prolongarse durante años, generando un conocimiento profundo de la persona, de su contexto familiar, de sus fortalezas, vulnerabilidades y factores protectores.
Ese conocimiento longitudinal permite identificar precozmente cambios sutiles que podrían pasar desapercibidos en intervenciones aisladas. Muchas recaídas, intentos autolíticos, abandonos terapéuticos o ingresos hospitalarios pueden prevenirse gracias a este acompañamiento profesional continuado.
Un ejemplo especialmente significativo es la visita domiciliaria, una intervención autónoma e independiente de las enfermeras especialistas en Salud Mental. A través de ella, las psicoenfermeras puede valorar directamente el contexto donde vive la persona, detectar barreras para el autocuidado, identificar factores de riesgo sociales y familiares, y adaptar los cuidados a las necesidades reales del entorno.
La visita domiciliaria constituye una herramienta fundamental para hacer efectivo el modelo comunitario y acercar los cuidados especializados a las personas que más dificultades tienen para acceder a los servicios sociosanitarios.
En muchos casos, el éxito de una intervención no depende exclusivamente de los tratamientos prescritos, sino de la capacidad para generar una relación terapéutica sólida y mantenida en el tiempo. Esa es una de las principales fortalezas diferenciales de las enfermeras de Salud Mental.
P.-¿Dónde existe hoy mayor margen para innovar desde la Enfermería: prevención, seguimiento, atención comunitaria, nuevas tecnologías, coordinación...? ¿Qué cambios pueden tener un impacto real en los pacientes?
R.-La innovación en Enfermería de Salud Mental debe orientarse hacia aquello que produce mejores resultados en salud y genera mayor valor social.
Hay enormes oportunidades en la prevención y en la intervención precoz durante la infancia, adolescencia y juventud. También en el desarrollo de programas digitales, telecuidados y modalidades híbridas de seguimiento que permitan ampliar la accesibilidad sin renunciar a la calidad asistencial.
Sin embargo, probablemente una de las mayores innovaciones es la consolidación del liderazgo científico de las enfermeras especialistas.
Cada vez son más las enfermeras especialistas en Salud Mental que completan estudios de máster, obtienen el grado de doctora y lideran proyectos competitivos nacionales e internacionales. Este avance académico está contribuyendo a generar evidencia propia sobre los cuidados enfermeros especializados y a trasladar el conocimiento científico a la práctica clínica diaria.
Liderar proyectos de investigación en cuidados de alcance internacional supone conectar la mejor evidencia científica disponible con las necesidades reales de salud física y mental de la población. Se trata de producir conocimiento útil, transferible y aplicable que mejore la atención y contribuya a transformar los sistemas sanitarios.
La investigación sobre recuperación, prevención del suicidio, reducción de coerción, cuidados comunitarios, regulación emocional, apoyo a familias, intervenciones grupales o promoción de la salud mental representa una de las grandes fortalezas actuales de nuestra especialidad.
P.-En este Día Internacional de la Enfermería de Salud Mental, qué se necesitan las profesionales para poder desarrollar todo su potencial dentro del sistema sanitario y qué mensaje trasladaría a las personas y familias que reciben estos cuidados.
R.-Desde la AEESME consideramos que el principal reto sigue siendo acercar las enfermeras especialistas en Salud Mental a la ciudadanía.
Necesitamos más inversión, más plazas específicas, más desarrollo de la especialidad y una incorporación plena de estas profesionales en todos los ámbitos donde pueden aportar valor: atención primaria, salud mental comunitaria, hospitales generales, dispositivos infantojuveniles, centros educativos, recursos residenciales y espacios sociosanitarios.
También necesitamos una mayor presencia en los órganos de dirección, gestión y planificación sanitaria. Las enfermeras especialistas aportan una mirada centrada en los cuidados, la continuidad asistencial, la prevención y la recuperación que resulta imprescindible para diseñar servicios más eficaces, eficientes y humanos.
Por otra parte, es necesario seguir impulsando el desarrollo científico de la profesión. Hoy contamos con un número creciente de enfermeras especialistas que lideran grupos de investigación, publican en revistas internacionales, participan en redes científicas y generan evidencia sobre intervenciones que mejoran la salud mental de la población.
Y el mensaje a las personas y familias es claro: no están solas. Las enfermeras de Salud Mental están para acompañar, cuidar, enseñar, orientar y generar esperanza. Hay evidencia y experiencia suficiente para afirmar que una intervención enfermera especializada, cercana, accesible y continuada puede cambiar el rumbo del proceso de salud-enfermedad, mejorar la calidad de vida de las familias y contribuir decisivamente a la recuperación.
Precisamente por ello, conmemorar el Día Internacional de la Enfermería de Salud Mental constituye una oportunidad para visibilizar una contribución profesional, científica y social insustituible. Una oportunidad para reconocer a quienes, desde la cercanía de los cuidados especializados, ayudan cada día a miles de personas a recuperar su bienestar, su autonomía y su proyecto de vida. Ese valor justifica la necesidad de seguir fortaleciendo e impulsando el desarrollo de la especialidad en beneficio de toda la sociedad.
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