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26 nov 2025
Acciones del Colegio
El CODEM apuesta por apoyar el movimiento Movember con una acción propia: un encuentro profesional y testimonial para analizar las barreras que siguen impidiendo a los hombres cuidar de su salud. El cáncer de próstata, el cáncer testicular y la salud mental, bajo la lupa en una iniciativa en la que se abordaron las claves para transformar el cuidado desde la evidencia y la experiencia.
Desde 2003, el movimiento Movember ha convertido noviembre en un mes dedicado a visibilizar tres grandes desafíos que afectan de manera crítica a los hombres: el cáncer de próstata, el cáncer testicular y la salud mental, con especial atención a la prevención del suicidio.
Este año, el lema internacional incide en la urgencia de cambiar la narrativa, romper estigmas y favorecer un acceso temprano a los cuidados.
Alineado con este propósito, el Colegio Oficial de Enfermería de Madrid (CODEM) ha apostado por apoyar el movimiento con una acción propia: un encuentro profesional y testimonial para analizar las barreras que siguen impidiendo a los hombres pedir ayuda y para visibilizar la importancia del liderazgo enfermero en la transformación de su salud.
Durante el encuentro desarrollado en el CODEM se abordaron las barreras que siguen impidiendo a los hombres cuidar de su salud.
El acto, celebrado en la sede del CODEM y coordinado por Pedro Soriano, director de Comunicación del Colegio, ha reunido a enfermeras especialistas, psicólogos y pacientes expertos con el objetivo de promover un debate abierto y propositivo. “Si no generamos diálogo y educación, seguiremos llegando demasiado tarde. La enfermería no solo se preocupa por la salud masculina: también se ocupa de transformarla”, ha afirmado Pedro Soriano al inicio de la sesión. Silencio, estigma y una masculinidad que dificultad pedir ayuda El encuentro se ha desarrollado en tres bloques diferenciados; el primero ha abordado las raíces culturales que van asociadas al sexo masculino; el segundo ha explorado el impacto que tiene en la salud masculina y el tercero, se ha abordado el papel de las enfermeras.
El primer bloque del encuentro ha abordado las raíces culturales que frenan a los hombres a la hora de acudir al sistema sanitario. Carlos Lorenzo, presidente de la Asociación Española de Enfermería Urológica (AEEU), ha expresado con claridad: “Se les ha impuesto un rol de fortaleza que les hace llegar solos, tarde y con miedo. Y en ese camino, la enfermera es la figura que siempre está a su lado”. Silvia Trigos, enfermera del servicio de Urología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz ha señalado que el impacto emocional es profundo: “El diagnóstico sacude su identidad. Muchos sienten que su masculinidad se pone en entredicho, incluso antes de comprender la enfermedad”. Por su parte, Daniel Jiménez, psicólogo general sanitario en la Asociación Española de Apoyo en Psicosis (AMAFE) ha completado la intervención aportando la perspectiva emocional: “La soledad es el gran enemigo. Los hombres guardan el malestar hacia dentro por miedo al estigma. Atreverse a hablar es parte del tratamiento”. Ansiedad, invisibilidad y diagnóstico tardío: los pacientes hablan La dinámica se volvió especialmente reveladora con las aportaciones de los pacientes. Santiago Gómez, diagnosticado de cáncer de próstata y miembro de ANCAP ha descrito su proceso como “un camino lleno de obstáculos, donde la ansiedad y la depresión son efectos secundarios invisibles que crecen con los tratamientos y el desconocimiento”. Juan Pedro de la Morena, paciente y miembro de ANCAP, ha expresado cómo el diagnóstico llega, a menudo, en un momento vital especialmente vulnerable: “Justo cuando crees que empieza la etapa de disfrutar, todo se detiene. Empieza la lucha contra la incertidumbre y contra el silencio aprendido”. El testimonio de Jesús Paramio, paciente de cáncer de mama perteneciente a la Asociación Cáncer de Mama Masculino INVI, ha reconocido una realidad aún más desconocida: “Somos invisibles. Muchos sanitarios no saben que los hombres también podemos tener cáncer de mama. Te preguntan si la mamografía es para tu mujer. Eso te hunde, te deja sin referentes y sin un lenguaje propio”. La invisibilidad retrasa el diagnóstico y agrava las consecuencias psicológicas, un patrón que se repite en distintos tipos de patologías masculinas, remarcando a la enfermera como una pieza clave en la escucha y evaluación de la persona en su conjunto. La salud mental siempre presente En el bloque dedicado a la salud mental ha aflorado un aspecto transversal: la dificultad de los hombres para pedir ayuda emocional. Juan Manuel Bahamonde, enfermero de Salud Mental miembro de la Asociación Española de Enfermería de Salud Mental (AEESME) ha explicado que muchos llegan con defensas elevadas, casi como un escudo: “Vienen tensos, retadores, porque sienten que deben demostrar fortaleza. No saben cómo empezar a hablar de lo que sienten”. En este sentido, Andrea Lombardero, también enfermera especialista en Salud Mental, añade: “una vez que reciben apoyo y guía, suelen mantener la calma y comprometerse con el proceso. La barrera está en dar el primer paso, porque pedir ayuda se sigue asociando con debilidad”. Prevención y cribados: la enfermería como puerta de entrada
Si existe una coincidencia unánime es que la prevención falla por falta de información y acompañamiento. Silvia Trigos es contundente: “El PSA es una prueba barata, sencilla y que salva vidas. Pero si nadie la explica, los hombres no la piden”.
Pedro Soriano ha insistido en la herencia cultural, en la que vivimos: “La prevención no puede depender únicamente de la voluntad individual. Necesita acompañamiento, accesibilidad y educación sanitaria”. Mientras, Santiago Gómez remarca la necesidad urgente de avanzar hacia un cribado poblacional: “España debería incorporar un cribado nacional de cáncer de próstata. Sería el cuarto cribado y tendría un impacto enorme”.
La prevención y la detección precoz son fundamentales para combatir el cáncer de próstata o el testicular. En este sentido, Silvia Trigos, enfermera del servicio de Urología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, recuerda que estos tipos de cánceres “cuentan con unas altas tasas de curación si son detectados a tiempo”. En este aspecto, considera que es muy importante?informar, concienciar y, sobre todo, normalizar que “la exploración en hombres tiene que ser tan normal como las mamografías o las revisiones ginecológicas en las mujeres”.
Según exponen los enfermeros que han tomado parte en este encuentro, las pruebas de detección son muy sencillas; en el caso del cáncer de próstata deben hacérselas todos los mayores de 50 años o 45 si tienen antecedentes familiares. Consisten en el examen rectal y el análisis de sangre del antígeno prostático específico (PSA). En cuando al cáncer testicular, que afecta más comúnmente a hombres jóvenes entre los 15 y los 39 años, es esencial para la prevención una autoexploración testicular que todos los hombres en esta franja de edad deben hacerse al menos una vez al mes. Las enfermeras, clave en el acompañamiento, la educación y la continuidad de cuidados Todos los participantes han subrayado el papel central de las enfermeras como profesionales que integran atención técnica, asesoramiento, educación sanitaria y apoyo emocional. Carlos Lorenzo lo ha resumido así: “la enfermera está en todos los tramos del proceso: informa, acompaña, rehabilita, escucha y sostiene. Sin ella, el paciente camina a ciegas”. Los pacientes han confirmado esa opinión: “Las enfermeras nos enseñan, nos ayudan a recuperar calidad de vida y nos acompañan dentro y fuera del hospital”, señalan Santiago y Juan Pedro.
Arriba: Carlos Lorenzo, Daniel Jiménez, Juan Manuel Bahamonde, Andrea Lombardero y Silvia Trigos. Abajo: Juan Pedro de la Morena, Pedro Soriano, Jesús Paramio y Santiago Gómez.
Qué necesita la salud masculina para cambiar Las conclusiones del encuentro apuntan en una misma dirección: por un lado, la salud masculina solo mejorará si se actúa en varios frentes, y por otro, los avances solo serán posibles desde la responsabilidad compartida. Los participantes han coincidido en que es imprescindible reforzar la educación sanitaria desde edades tempranas, generar campañas específicas que hablen de patologías masculinas con claridad y acercar información fiable a la población a través de los medios de comunicación y de los propios centros sanitarios. Del mismo modo, subrayan la necesidad de habilitar espacios seguros y grupos de apoyo donde los hombres puedan expresar sus dudas, miedos y emociones sin estigma, un trabajo que requiere profesionales bien formados y actualizados. Otro punto clave ha sido la urgencia de avanzar hacia un cribado poblacional de cáncer de próstata, medida que podría transformar por completo las tasas de diagnóstico precoz. También se ha destacado el valor de incorporar a las enfermeras en puestos de liderazgo y toma de decisiones dentro del sistema sanitario, así como la importancia de contar con referentes masculinos que hablen abiertamente de salud para romper estereotipos heredados.
El psicólogo Daniel Jiménez ha resumido esta opinión compartida en una frase: “Hay que hacer visible lo invisible. A nivel micro y a nivel macro. Cada gesto educa, cada conversación cambia una vida”. Sin olvidarnos que: “la salud no entiende de géneros y que las enfermeras tenemos mucho trabajo que hacer en lo referente a la salud masculina” finalizó Pedro Soriano. ACCEDE AQUÍ A LA NOTA DE PRENSA DE MOVEMBER
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