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4 jun 2020
COVID-19
Según ha informado el Consejo Internacional de Enfermeras en nota de prensa, más de 230.000 profesionales sanitarios se han contagiado de COVID-19 y más de 600 enfermeras han fallecido como consecuencia de esta enfermedad. Por ello, desde el CIE vuelven a insistir a los gobiernos en la recopilación de datos precisos para proteger su salud.
El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) ha solicitado una vez más a los gobiernos que registren el número de contagios y fallecimientos del personal sanitario y que tome las medidas que sean necesarias para proteger a las enfermeras frente al COVID-19.
Según denuncia el CIE en una nota de prensa, no hay ningún registro sistemático y estandarizado del número de enfermeras y otros profesionales sanitarios que han contraído la enfermedad o han fallecido a causa de ella. No obstante, el análisis del CIE, basado en datos de sus Asociaciones Nacionales de Enfermería, así como en cifras oficiales e informes de los medios de comunicación de una serie limitada de países, apunta a que más de 230.000 profesionales sanitarios han contraído la enfermedad y más de 600 enfermeras han fallecido como consecuencia.
Howard Catton, director general del Consejo Internacional de Enfermeras, asegura que es necesaria una base de datos central con información fiable, estandarizada y comparable sobre todas las infecciones, periodos de cuarentena y muertes que guarden relación directa o indirecta con el COVID-19. “Los países necesitan mecanismos claros para la presentación de informes y la labor de monitorización considerando asimismo los incidentes de violencia psicológica, sexual y física contra los trabajadores de la salud. Sin esa información no podemos saber el coste real del COVID-19, lo cual reducirá nuestra capacidad de abordar otras pandemias en el futuro. Florence Nightingale conocía la importancia de los datos en la lucha contra la enfermedad y en este caso su ausencia posiblemente les esté costando la vida a muchas enfermeras, además de devastar a sus familias y acabar con sus carreras en pleno apogeo. No se puede permitir que continúe y el CIE exige que se actúe ahora para corregir esta situación”, ha reivindicado.
El análisis del CIE muestra que, como media, el 7% de todos los casos de COVID-19 en todo el mundo afectan a trabajadores sanitarios, lo cual supone que las enfermeras y otros profesionales se enfrentan a un gran riesgo personal, al igual que los pacientes a los que cuidan.
Una extrapolación de la cifra del 7%, calculada por el CIE para abarcar a todos los países, señala que hasta 450.000 de los más de seis millones de casos del mundo podrían ser de profesionales sanitarios.
La proporción de profesionales sanitarios contagiados varía ampliamente entre países. Sin embargo, muchas naciones no están registrando los datos, lo cual dificulta extremamente la realización de comparaciones significativas a nivel internacional.
En base a estas cifras, el CIE se ha planteado una serie de preguntas a las que se podría dar respuesta si todos los países recopilaran datos estandarizados completos y si estos se recabaran centralizadamente a escala mundial. Las preguntas son:
Catton denuncia además que en estos momentos la enfermería parece ser uno de los trabajos más peligrosos del mundo. “Necesitamos obtener estas cifras en relación con cada país para saber qué está sucediendo exactamente que explique estas variaciones que son evidentes incluso si solo se echa un vistazo rápido a los números. Solo entonces podremos aprender la mejor forma de mantener seguras a nuestras enfermeras y prevenir que se repitan estas terribles estadísticas en el futuro”, ha zanjado.
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