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19 oct 2021
Jorge Andrada, presidente del CODEM, defiende en este artículo de opinión que las enfermeras, como agentes de cambio social y de la salud de las personas, tienen mucho que aportar en este campo.
Diferentes instituciones nacionales e internacionales enfermeras han mostrado su apoyo a la iniciativa adoptada por la Alianza Global del Clima y la Salud y la Organización Mundial de la Salud de requerir a los gobiernos de todo el mundo que actúen contra las consecuencias que tiene para la salud los cambios que se están produciendo en el clima de nuestro planeta. Aprovechando que en próximas fechas se va a celebrar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) es un buen momento para recordar que, pese a que seguimos atravesando una situación de emergencia sanitaria provocada por la pandemia, no podemos olvidar sus consecuencias perniciosas, y por ello, la necesidad de desarrollar políticas públicas adecuadas en diferentes ámbitos para combatirlo. Y en este campo, las enfermeras y enfermeros como agentes de cambio social y de la salud de las personas, tienen mucho que aportar.
En primer lugar, hay que tener presente que la salud tiene una relación directa con las condiciones medioambientales. La manera en la que estamos interactuando con nuestro planeta está provocando la aparición de factores de riesgo para la salud. Sin ir más lejos, los fenómenos meteorológicos extremos que se están produciendo influyen, entre otras cosas, en el aumento de enfermedades infecciosas. Al mismo tiempo, el uso descontrolado en la producción, los servicios o en la vida doméstica, de diferentes gases y otras sustancias, están generando gran impacto negativo medioambiental y en la salud humana. Estos factores suponen nuevos retos para la salud pública por el aumento de patologías asociadas a estas exposiciones, como enfermedades cardiovasculares y respiratorias, cáncer, o alteraciones endocrinas, entre otras.
En definitiva, cada vez hay mayor evidencia científica de que el cambio climático contribuye a incrementar enfermedades y muertes prematuras, sin olvidar que también genera un aumento de la población vulnerable, susceptible de sufrir las enfermedades antes mencionadas y que, por tanto, necesitarán más y mejores cuidados sostenidos en el tiempo, por la cronificación que ello supone. Queda claro que el cambio climático no es solo un problema para las generaciones futuras. Es algo que ya está sucediendo. Como decía, crea nuevos desafíos de salud pública.
¿Qué podemos y debemos hacer? En el ámbito sanitario es importante que los planes de desarrollo de nuevas instalaciones y de revisión de la ya existentes, tengan un componente ‘ecologizador’. Me refiero a instalaciones que ayuden a ahorrar energía, a equipos más eficientes y a una mejor gestión de los residuos, por ejemplo.
Otro ámbito importantísimo es el de la educación para la adopción de hábitos de vida saludable. Aquí, la aportación del conocimiento científico enfermero es fundamental. No en vano, la profesión enfermera es la responsable de los cuidados y en ellos se engloba la promoción y educación para el autocuidado de la salud desde la infancia y a lo largo de toda la vida. No solo en el ámbito sanitario y sociosanitario, sino también, en el ámbito educativo, deportivo, empresarial y cultural. Por lo tanto, es fundamental que los planes de salud pública que deben orquestarse tengan un componente transversal que englobe los diferentes ámbitos a los que hacía referencia, pero con la contribución del conocimiento científico enfermero, en la promoción y cuidado de la salud de toda la población.
Finalizo estas reflexiones como empecé. Las instituciones enfermeras más relevantes a nivel global están dando pasos al frente apoyando iniciativas y llamamientos a los gobiernos para que adopten las medidas necesarias que contribuyan a mitigar y mejorar el impacto negativo que la acción humana está teniendo sobre el planeta. No es un desafío nuevo, pero sí uno que no admite más demora. Por ello, desde el conocimiento científico que tenemos sobre el cuidado de la salud, estamos autorizados para alertar sobre sus consecuencias, y para aportar este conocimiento a las medidas que deben implementarse. Algo que, debido a la lucha contra la pandemia ha quedado algo silenciado, pero no por ello, deja de tener efecto.
Jorge AndradaPresidente del Ilustre Colegio Oficial de Enfermería de Madrid
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